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Tribulaciones de un cardiólogo en un congreso de Psiquiatría

Siempre me interesaron aspectos supuestamente “ajenos” a mi especialidad particularmente los relacionados con la Psiquiatría. Es muy difícil para un médico que atiende pacientes reales sostener la parcelación del conocimiento a la que nos somete la especialización. Nadie puede desconocer las íntimas relaciones entre las enfermedades cardiovasculares, las emociones y otros fenómenos de la clínica psiquiátrica. Hace varios años que recorro congresos de Psiquiatría con el ánimo de un intruso que quiere comprender un territorio que no conoce y que observa los acontecimientos como un extranjero curioso.

En esta oportunidad pude participar del IV Congreso Atlántico de Psiquiatría cuya convocatoria se realizó bajo el lema: “La Salud Mental en Interdisciplina”. Asistí allí a un gran número de conferencias y mesas de discusión que abarcaron un amplio espectro temático: desde la psiquiatría de género al trastorno bipolar, desde la farmacogenómica hasta el déficit de atención, desde el furor de la cirugía estética hasta la identidad de los jóvenes restituidos a sus familias por Abuelas de Plaza de Mayo. Cuanto menos sabe uno de un tema más aprende de él. Cuanto más ajenos nos encentramos a un ambiente más nos sorprendemos de cosas que allí resultan habituales.






· ¿Somos nuestro cerebro? La mente, el cuerpo: relaciones tormentosas.

El Dr. Sergio Strejilevich ofreció una conferencia brillante sobre un tema complejo y a menudo controversial. “La conciencia, en toda su plenitud, es uno de los estados emergentes del funcionamiento de nuestro cerebro”, fue la declaración de principios con la que se abrió una de las intervenciones más notables de este congreso. Las bases biológicas de la conciencia humana fueron presentadas con la habilidad de alguien que conoce lo que dice y que no necesita apelar a lenguajes oscuros para transmitirlo.

Algunas de sus afirmaciones centrales fueron:

“Los circuitos tálamo-corticales son el asiento anátomo-funcional de la conciencia humana”.

“La conciencia es un fenómeno emergente de nuestro cerebro que compartimos con elefantes, delfines, chimpancés y seguramente con otros animales que aún no hemos podido establecer”.

“La conciencia es uno de los productos de la evolución biológica de nuestro planeta”.

“Algunas de las particularidades de la conciencia humana tienen que ser explicados mediante la simbiosis entre un mecanismo de replicación genética, simbióticamente unido a un mecanismo de replicación lingüística”.

“La conciencia humana no sólo es producto del cerebro y plausible de ser intervenida (como en Blade Runner, Matrix, etc) sino que evoluciona”.

”Somos una escultura biológica dinámica. Nos esculpimos en la trama de nuestras neuronas con el cincel de los acontecimientos. Somos únicos, irrepetibles, irreversibles, tanto como un diamante en bruto lo es luego de ser tallado”.

“En síntesis, creo que: somos nuestro cerebro”.

En una conferencia que articuló los más actuales desarrollos de la biología molecular en psiquiatría con la experiencia personal, la clínica y terapéutica con un humor rebosante de inteligencia, el Dr. Strejilevich dejó a su auditorio reflexionando sobre sus propias certezas.


· Un filósofo nos ayuda a pensar: “La filosofía es una terapéutica”

El Dr -en filosofía- Juan Lamarche, con una larga trayectoria profesional en el mundo académico trazó un recorrido acerca de las ideas que, sobre la salud, tuvieron algunos de los más grandes pensadores de la historia.

Desde los presocráticos hasta los filósofos contemporáneos la salud ha sido motivo de reflexión para los filósofos. Epicúreos, estoicos o cínicos, todos reflexionaron sobre el buen vivir, sobre la salud y la existencia deseable.

Más tarde, el impacto trascendente de René Descartes, Hegel o Kant, cuyas secuelas epistemológicas aún hoy configuran gran parte del pensamiento médico vigente. Las crisis de paradigmas que actualmente transitamos hunde sus raíces en una historia que, a estas alturas, ya resulta ineludible conocer.


· ¿Cuál es el futuro de la terapéutica en Psiquiatría?

Una de las conferencias plenarias fue convocada con la idea de responder a este interrogante. Los doctores Rodolfo Zaratiegui y Carlos Soria trazaron un detallado panorama del futuro de la especialidad. No puede uno menos que conmoverse ante la dimensión de las transformaciones que la genómica o la biología molecular anuncian para los cercanos días por venir. Se repasaron en profundidad los mecanismos íntimos de acción farmacológica destacando posibles modalidades de intervención sobre las que ya se está trabajando en los laboratorios de investigación.

El conocimiento del genoma humano ha revitalizado –paradójicamente- la importancia del ambioma como modulador de las potencialidades genéticas del hombre. La interacción compleja, y a menudo impredecible, entre uno y otro construye los determinantes mayores de la conducta humana tanto en la salud como en la enfermedad. También la terapéutica deberá tomar en cuenta estas esferas a la hora de diseñar sus acciones concretas.

“El futuro ya no es lo que era” tal como decía Montaigne. Es imposible no oscilar entre el temor y el optimismo cuando se proyectan las potencialidades que la ciencia ya está manipulando y que nada parece poder detener.


· El difícil camino de la Interdisciplina

Un congreso como este es una oportunidad propicia para observar en su propio escenario las divergencias sobre las que se fundan las perspectivas disciplinares. Cuando los modos de construir conocimiento son tan diversos es complejo, cuando no imposible, transitar un camino de encuentro. Pese a ello –y seguramente por la tarea impecable del presidente del congreso el Dr. Juan Carlos Turnes- quienes asistimos a los debates pudimos conocer el abanico de posibilidades desde las que pueden abordarse los problemas de la salud mental. En ocasiones se hace difícil para un observador inexperto comprender cómo pueden hacerse afirmaciones rotundas, incluso descalificar otros modelos, sin aportar ninguna clase de argumentos sólidos o sin rebatir con pruebas lo que públicamente se critica. El pasaje de las meras descripciones a las inferencias causales en ciencias y en medicina nunca debería ser un salto imprudente. Es posible que en otros ámbitos el rigor exigido a la hora de extraer conclusiones sea menor, o sea distinto o, simplemente, supere mis escasas posibilidades de comprenderlo.


· Juntos pero no revueltos:

¿Es suficiente que se expongan opiniones o investigaciones procedentes de disciplinas distintas para que exista la interdisciplina?

En un interesante editorial publicado recientemente en The International Journal of Epidemiology por John Lynch se afirma que la palabra “interdisciplina” ha sido mencionada en 18.000 citas científicas durante el año 2006. Pese a ello –asegura Link- contar con las piezas no significa que estas se articulen. La colaboración entre disciplinas adyacentes puede no resultar suficiente para superar barreras filosóficas, liguísticas o metodológicas.

La fragmentación de los discursos implica frecuentemente la mutilación de sus objetos de estudio. La medicina ha sido históricamente acusada de esta desviación que ya forma parte de la rutina de su propia autocrítica. Pese a ello pareciera que en algunos ámbitos esta transformación –hoy evidente- ha pasado desapercibida. Ya no existe ese médico idealizado que creía –absurdamente- que el análisis químico de las lágrimas le revelaría el significado del sufrimiento o las dimensiones del cráneo los rasgos de la personalidad. La solidez de antiguas certezas ha sido remplazada por modelos que incluyen la incertidumbre. La hegemonía de las verdades absolutas ha dado lugar a una ciencia que contempla la incerteza y articula el mundo material con lo simbólico.

Es muy curioso el esfuerzo estéril de tanta gente que dedica tiempo e inteligencia a refutar argumentos que ya no tienen vigencia. La Medicina necesita de otras disciplinas para crecer, para transformarse. No podemos, ni queremos perder el aporte de quienes pueden pensar desde otros fundamentos. La mejor forma de asesinar una idea es venerarla y enajenarla de la refutación y la crítica. Repetida hasta el hartazgo la idea se hace estereotipo y pierde todo su poder revulsivo.

La falsa dicotomía que opone una visión del cerebro desde un punto de vista biológico y de la mente desde una perspectiva cultural sólo puede contribuir a la confusión sobre lo que está indisolublemente unido. La defensa ciega de las fronteras de nuestros pobres territorios discilinares no contribuye a la expansión del conocimiento. Casi siempre la interdisciplina se limita a una tolerancia mutua de discursos dispares sin que se contaminen mutuamente. Las disciplinas discurren caminos paralelos, a menudo simulan entrecruzarse, pero la síntesis y la confrontación son sistemáticamente evitadas. Sin debate las controversias no se resuelven, aunque es posible que algunas no tengan solución posible. Nunca nos deja indiferentes la falta de acuerdo, pero es imposible sostener la falta de discusión.

Alguien sufre, alguien investiga, alguien intenta reparar el dolor ajeno como puede mientras otros destinan sus mejores aptitudes a la defensa de sus estrechas rodajas de cielo.
Este ha sido un congreso colmado de temáticas trascendentes y de exposiciones brillantes. Logró mantenerse a salvo de la torre de marfil del laboratorio y logró poner el conocimiento al servicio del padecimiento de las personas. Aprendí mucho, incluso que hay cosas que no puedo comprender. Obtuve informaciones que no tenía, herramientas para la práctica clínica y, especialmente, la dimensión enorme de lo que aún ignoro. Volveré todas las veces que pueda a transitar estos congresos, me enriquecen y me estimula hacerlo. Es posible, sin embargo, que lo haga con menores expectativas de registrar el momento tan soñado en que la interdisciplina deje de ser sólo una palabra.

Referencia:

John Lynch: It's not easy being interdisciplinary IJE Advance Access published on September 19, 2006 Int. J. Epidemiol. 35: 1119-1122; doi:10.1093/ije/dyl200
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3 comentarios:

On 7/2/07 9:07 , Anónimo dijo...

Quisiera saber si es posible, el orígen/autor de la fotografía, correspondiente al artículo: "Tribulaciones de un cardiólogo...". Se lo agradecería mucho.
Podría ud. aportarme estos datos a la siguiente dirección: bhartola@hotmail.com.

Después de todo lo que se lee y se ve, su página-blogs, me pareció excelente!

 
On 17/6/07 23:58 , mensajera9017 dijo...

Genial.
Mi pregunta es esta:
La receta para vivir 250 años ¿cuàl es?
Lleguè aqui por invitaciòn en un grupo de google. Me parece muy interesante para leer con detenimiento.
Suerte. Hasta la pròxima

 
On 22/6/07 19:25 , AGF dijo...

Excelente su blog colega...
Para leerlo con calma. Lo voy a agregar en los links de mi blog...
el que es más modesto (pues solo linkea información que me parece útil), en cambio el suyo es sesudo...
Lo visitaré a menudo y recorreré lo ya publicado...
Mis respetos
http://abdonguerra.blogspot.com